Publicado hace 3 años
Va cómodo?

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las chicas opinan….

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nataq:

El verdadero transporte híbrido.

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El verdadero transporte híbrido.

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nataq:

¡Leave Gary Aloneeeeee!

(Fuente: thedailywhat)

Publicado hace 3 años

Erase una vez…

Todo fue fríamente calculado… el día, la forma, la estrategia. Tuve el tiempo suficiente para planearlo. Todo sería perfecto, nadie se daría cuenta hasta la mañana siguiente. Y así llegó el día en que me arranqué de la casa de mi querida Javiera.

He escuchado muchas versiones sobre la razón que tuve para tomar tal decisión. Se habló de mis anhelos de libertad, de una huida desesperada por encontrar el amor, abducción extraterrestre, maltrato animal, etc. etc.

En realidad, para una gata burguesa como yo, esto no tenía sentido. Mírenlo por este lado… tenía todo lo que cualquier gata esterilizada querría tener: El amor de sus dueños, el calor de una cama, sushi, todo tipo de comodidad, atención permanente, veterinario de cabecera, peluquería, etc.  Soy una gata refinada, acostumbrada a la comodidad, y al cariño permanente de mis dueños. Es cierto, también tengo mi lado perverso y deslenguado, un lado sexual reprimido, también celosa y posesiva. Aparentemente no existía razón para arrancarme de la comodidad de mi hogar.

Los gatos somos una caja de sorpresas, nuestras decisiones no obedecen a la lógica humana. Escondemos anhelos, guardamos celosamente nuestros sueños, descubrimos el mundo de una manera diferente, no como quisieran los humanos. No nos mueve el dinero, tampoco el anhelo de poder, no tenemos miedo a la incompetencia, no nos preocupa errar, no nos estresamos. Si hay algo que descubrí en mi tiempo de prófuga, es que los gatos somos infinitamente más felices que los humanos.

Miedo al anonimato. Esa fue la razón que me movió a huir de mi hogar.

Dentro de mi acomodada vida de gata estéril, y en mis cortos seis años de vida, escondía un anhelo que iba creciendo día a día en mis eternas horas de ocio. Buscaba una forma de trascender… permanecer en el tiempo, llegar a ser conocida más allá de mi diminuto círculo de personas de mi hogar. Quería salir y que descubrieran mi potencialidad, quería llegar a la mente (y al corazón) del mundo.

Todo fue fríamente planificado y todo salió a la perfección. Las redes sociales hicieron lo suyo, todos hablaban de la gata de Javiera que había huido de su casa, se armó una campaña para encontrarme, incluso salí en portadas de diarios y fui nombrada en programas de televisión. Sólo bastaron 20 días de prófuga para que todo el ciberespacio me conociera. Creé mi cuenta twitter y rápidamente comenzaron a seguirme. ¡Encontraron a la Gata Juanita! Todo gracias una persona que me alimentaba, que me reconoció al ver mi foto en alguno de los innumerables portales escritos o on-line. Volví a mi casa feliz… extrañaba a la Javi, mi camita y la comida. Renuncié a una “libertad” entre comillas, porque en realidad  la llegada a mi hogar fue la extensión de esa libertad.

Gracias a mi iPhone, a mi cuenta twitter y a mis casi 1.800 seguidores, pude salir del anonimato. En este pequeño universo de personas, donde todos somos especialistas en política y farándula. En esta pequeña plaza donde nos juntamos para reímos de todo, y de todos; para tratar de arreglar el mundo y a veces destrozarlo. De eso se trata de trascendencia, en descubrir que todos somos tan distintos, pero tan iguales.

Miau.